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una danza patrimonial que incluyó a las mujeres y redefinió el Congo durante el Carnaval de Barranquilla – Primer plano

una danza patrimonial que incluyó a las mujeres y redefinió el Congo durante el Carnaval de Barranquilla

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  • Publicadofebrero 11, 2026
Leonardo Herrera Delgansa

Periodista de EL TIEMPO en Barranquilla

en el suroeste Barranquilladonde el barrio de Pumarejo aún recuerda las casas de puertas abiertas y donde el olor del primer café del día flota en el patio, Congo reformado Esto se siente en cada paso y movimiento que se da en este sector.

No es una danza que sobreviva por inercia o nostalgia. Es una práctica viva que se ha transformado para seguir diciendo algo en cada carnaval de Barranquilla y que se refleja en una mujer no es una decoración tardíasino la clave para asegurar la continuidad de la tradición.

La danza Congo es un símbolo de la gran fiesta de Barranquilla y tuvo su primera expresión organizativa en 1875, convirtiéndolo en el carnaval más antiguo, que se remonta a los pueblos guerreros de África.

Foto:Carlos Capella-Kronos

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“Nace gracias al aporte de trabajadores del río Magdalena y personas con ciertos medios económicos que decidieron crear un grupo para participar activamente en la juerga”, explica el investigador e historiador. Édgar Rey Sinning, una de las voces autorizadas para hablar de festivales en el Caribe colombiano.

Sinning sostiene que por ser creado en suelo barranquillero es un baile propio de la ciudad, “porque fue organizado con gente de otras ciudades, pero con todo el espíritu de Barranquilla”, afirma.

Este baile callejero representó el carnaval de Barranquilla yn China, España, Estados Unidos, Canadá y los países de Centro y Sudamérica. En algunas ciudades de la costa caribeña, se les suele ver en festivales y celebraciones.

Así nació el Congo Reformado.

La historia comienza en 1962, cuando Manuel Sánchez, Un experimentado bailarín de Congo Grande y otros bailes como Toro Negro, rompe con la dirección que ya no lo representaba y, junto a sus hijos y cofundadores, como el cantante Juan Pacheco Bosio, funda un nuevo grupo.

Danza Congo Reformada fundada en 1962

Foto:Oscar Berrocal-Kronos

El gesto inaugural fue innovador para aquellos tiempos: traer mujeres reales a la ronda. En una época en la que la moralidad de vecindad restringía la presencia de mujeres en los bailes públicos y de hombres vestidos de mujeres para «representarlas», el Congo Reformado decidió reformar la escena desde dentro. De ahí el nombre y de ahí la fama.

Históricamente La danza Congo integra a homosexuales y travestisel cual destacó con elegancia y fuerza durante los eventos previos al carnaval. Además de su elegancia en el baile, este grupo fue elogiado por su capacidad para defenderse durante los enfrentamientos físicos que surgieron entre las distintas danzas congoleñas.

Sin embargo, descubrir prohibido por la Alcaldía de Barranquilla la participación de homosexuales y travestis en las filas del Congo, tras señalarlos como factores que provocan peleas callejeras derivadas de la falta de respeto por parte de la sociedad.

«Las agarraban o manoseaban y luego reaccionaban como machistas. Había quienes, además de saber bailar como mujeres, también sabían dar golpes», recuerda Julio López, vecino del barrio de Rebolo, que fue testigo de varias peleas callejeras de este tipo cuando era niño.

Este no fue un cambio pequeño. El baile en el Congo ha sido dominio de los hombres durante décadasfuerza y ​​machete, resistencia frontal. La mujer apareció como un simulacro. El Congo reformado ha hecho de su presencia una realidad permanente. Y este gesto, más que un escándalo pasajero, fue la rendija por la que entró una nueva lectura de cuerpo, ritmo y liderazgo.

Los orígenes de la reforma.

Manuel Sánchez Provenía de una familia numerosa y compleja. 16 niños reconocidos y varias mujeres, una base humana que pronto se convirtió en la base del baile. Albañiles, recicladores, vendedores de botellas, carniceros: gente corriente para quien el carnaval era un escenario de dignidad.

En las décadas de 1960 y 1960, cuando las empresas de licores patrocinaban grupos folclóricos y la bebida era una parte integral del paisaje, el Congo era menospreciado. “Congo borracho”, “Congo mal vestido”, “Congo pendenciero”: etiquetas que resonaron profundamente y con el tiempo se convirtieron en una fuerza impulsora del cambio.

Foto:Oscar Berrocal-Kronos

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La muerte de Manuel Sánchez dejó la gestión en manos de sus hijos. El mayor tomó el relevo primero; Luego, en 1987, se colocó un turbante más grande en la cabeza de Julio Sánchez Stevenson, uno de los 15 hermanos elegidos para apoyar la herencia. Con ella llegó la segunda gran reforma.

Julio no heredó sólo un puesto. Heredó un archivo vivo: pasos, versos, melodías, tensiones internas, y el recuerdo de la danza travesti, que marcó la forma de moverse en el Congo cuando las mujeres no podían salir.

Esta poderosa danza de falda frontal, aprendida del cuerpo masculino, fue traducida y enseñada a las mujeres de la familia. Julio se puso una falda para lucirse. Literalmente. La pedagogía era corpórea, no discursiva. “Era la mejor manera de enseñarles”, dice.

la mujer entra

La presencia de mujeres en el Congo Reformado no es simbólica ni reciente. Es de fundamental importancia y con el tiempo se ha vuelto directivo. Hoy, Desde 2004 la guardería está dirigida por Yuliana Sánchez, hija de Julio. Su testimonio confirma que la reforma no se agotó en la ronda: abarcó organización, logística, administración y transferencia de conocimientos.

Julio Sánchez, director de Congo Reformado, y su hija Yuliana Sánchez son el alma y motor del baile.

Foto:Leoherrera-EL TIEMPO

Las mujeres no sólo bailan. Dirigen ensayos, diseñan, suministran vestuario, gestionan patrocinios, gestionan presupuestos, coordinan grupos y forman a niños. El grupo infantil está formado por entre 20 y 30 niñas.

La condición para entrar no es el género ni el origen, sino la alegría, el carisma, el dominio del paso y el sentimiento de pertenencia a través del disfraz. En un contexto donde el Congo todavía se lee como «baile masculino»que la normalidad es en sí misma una transformación cultural.

Bailo desde mis brazos. Mi madre siempre me ha vestido desde pequeña y bailo Congo Reformado desde que tengo uso de razón.

Yuliana Sánchez, directora de semilleros del Congo Reformado

“El carnaval dura todo el año”, dice Juliana, explicando que mantener Congo Reformado en funcionamiento requiere trabajo día y noche. «Bailo en mis manos. Mi mamá siempre me vistió desde pequeña y bailo Congo Reformado desde que tengo uso de razón», dice, explicando que su vida está ligada a este baile.

El baile también ha cambiado. La falda dejó de ser un truco y pasó a ser una herramienta expresiva. El tráfico no disminuyó; fue refinado. El cuerpo femenino tomó la energía de Kong sin pedir permiso y reescribió la escena con él. Testigo y cómplice de este tránsito fue el público del barrio de Pumarejo, siempre presente durante los ensayos y funciones.

Estética, música y artesanía.

La reforma no fue sólo de naturaleza social. Lo fue estética, musical y técnicamente. En 1991, Julio impuso la uniformidad en el vestuario. Anteriormente, sólo el director y dos jefes de equipo salían «bien cambiados». El resto hizo lo mejor que pudo. La decisión estilística no significó abandonar la tradición, sino volver a ella con mayor conciencia: plumas, abalorios, lanas, flores, lazos. Elementos antiguos recuperados mediante nuevas técnicas.

Congo Reformado fue el primero en incluir mujeres en su grupo.

Foto:Carlos Capella – Cronos

Los turbantes se han convertido en historia. Personajes zoomórficos y asomórficos, babuinos, gorilas, tigres, águilas, osos, conviven con símbolos del territorio: ríos, pájaros, tiburones. Hay versos que explican esto: el río abrazando el mar en Bocas de Ceniza, las olas que van y vienen. La fauna no es un capricho; Es un recuerdo cantado.

Julio compone versos con ocho palabras, frente a las cuatro anteriores. Guardó melodías que casi nadie conserva. Ritmos específicos del Congo que sólo se escuchan allí. El sonido del tambor es diferente y no por casualidad. La música funciona como archivo y como invención.

Todo se hace en casa. Tres máquinas de coser, un taller que crece cada año, toda la familia implicada. Tres días para terminar el turbante. El trabajo comienza inmediatamente después del final del carnaval. La tradición, dice Julio, es como el agua: «si no corre, se detiene y se pudre». Esta expresión no es retórica; Este es el programa.

Familia, barrio y el mundo.

Congo reformado Recoge 50 pares hoy: 100 personas, entre hombres, mujeres y fauna. Cuarenta son de la familia Sánchez. Los mayores tienen unos 75 años; El más pequeño, Julián, tiene cuatro años y baila como si caminara.

La zona de Pumarejo no es un escenario: es el comienzo. La mayoría de los miembros provienen de la industria. No hay alquileres caros. Existe diseño propio y alquiler conjunto de vestuario. La economía se trata de apoyo, no de exclusión.

Esta ética de vecindad no impidió la proyección internacional. Julio ha visitado más de 20 países. En Portugal, en el Festival de las Máscaras Ibéricas, vio tradiciones congeladas en el tiempo: zapatos fabricados como en 1800, veinte grupos, unas pocas personas. La experiencia confirmó la intuición: un carnaval estacionario se convierte en un museo. “El de Barranquilla viene del mundo porque está en constante cambio”, explica Julio.

Foto:Oscar Berrocal-Kronos

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Esta creencia se convirtió en una estrategia. Sin renunciar a machetes, corazas y escalones, el Congo Reformado ha renovado su visualidad para evitar el desgaste. Todo entra por los ojos, es cierto, pero se apoya en los sentidos. Una tecnología, un teaser, un sonido amplificado a través del cual se escuchan los versos: herramientas al servicio de una memoria que quiere ser escuchada.

Una reforma que continúa

Julio Sánchez Stevenson Se define como intermitente: maestro de obras, artesano, músico, modisto. La palabra encaja bien. Su vida cruza profesiones y las combina en la danza. Fue rey de Momo en 2007, Se graduó en el Colegio Montesquieu y fue aprendiz de albañil de su padre. Su conocimiento es empírico y consciente. Aprende a cantar. Investiga historias para leer. No todo el mundo es cantante, afirma, y ​​ahí es donde reside la ética de la profesión.

Hoy, el Congo reformado es una lección para los grupos tradicionales que sienten la presión de lo nuevo. Demuestra que la evolución no es una traición. Eso una mujer no consigue negar, sino más bien mantener. Para que el barrio pueda dialogar con el mundo sin perder su acento. Esa tradición de trabajar todos los días del año, no sólo cuatro, está encontrando la manera de regresar.

Durante el carnaval, ese enorme escenario que no pertenece a ninguna ciudad, el Congo Reformado todavía entra sin pedir permiso. Cambió de rumbo, cambió el espejo social y entendió que la reforma no se trata de abrirse paso, sino de aprender a moverse mejor. Vuelve a publicar esta historia TIEMPO Es un reconocimiento de que en el corazón del Carnaval de Barranquilla se encuentran bailes que nos enseñan a vivir el cambio con el recuerdo.

LEONARDO CARLOS HERRERA DELGANS periodista EL TIEMPO leoher@ y X:@leoher70

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