Secretario de Estado de los EE.UU., marcorubioemitió una fuerte advertencia al presidente interino de Venezuela Delcy Rodriguezdestacando que, si no cumple con las demandas de Washington, su posición «podría correr la misma suerte» que la de Nicolás Maduro, quien recientemente fue derrocado en una operación militar liderada por Estados Unidos el año pasado. 3 de enero de 2026″.
Rubio hizo estos comentarios en un extracto de un discurso que pronunció el martes temprano. Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE. UU.donde explicó los objetivos de la política estadounidense hacia Venezuela tras la captura de Maduro.
La advertencia es parte de un discurso más amplio en el que Rubio defendió vigorosamente la operación militar, llamando a Maduro y a su esposa Cilia Flores «narcotraficantes acusados, no jefes de Estado legítimos» y argumentando que aunque Estados Unidos no quiere un conflicto prolongado ni una ocupación militar, está dispuesto a utilizar la fuerza si otros métodos diplomáticos «fracasan».
Según Rubio, Rodríguez «Él conoce muy bien el destino de Maduro»sugiriendo que Estados Unidos espera plena cooperación con los planes de estabilización, recuperación económica y transición democrática que la administración del presidente Donald Trump está impulsando para Venezuela. «Creemos que su propio interés es coherente con la promoción de nuestros principales objetivos».Dijo Rubio, enfatizando la necesidad de que las autoridades venezolanas trabajen estrechamente con Washington.
Rubio compareció ante el Senado en medio de críticas de legisladores demócratas que han cuestionado la legalidad y alcance de las acciones tomadas por el Ejecutivo, en particular la intervención que condujo a la captura de Maduro sin autorización expresa del Congreso. El jefe de la diplomacia estadounidense defendió la operación como un éxito logrado «sin pérdida de vidas estadounidenses ni ocupación prolongada», y que la presión continuará hasta que se obtenga la «máxima cooperación» de Caracas.
El contexto de esta advertencia se da en un ambiente de intensa tensión política y diplomática entre Estados Unidos y Venezueladonde las relaciones se encuentran en un punto crítico tras la operación del 3 de enero que marcó un punto de inflexión en la política hemisférica de Washington.
