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¿Qué está pasando en Tumaco, cerca de la frontera con Ecuador? Su gente, entre la lucha contra las drogas y su deseo de paz y transformación – Primer plano

¿Qué está pasando en Tumaco, cerca de la frontera con Ecuador? Su gente, entre la lucha contra las drogas y su deseo de paz y transformación – Primer plano
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  • Publicadofebrero 16, 2026

Viaducto del Morro, en Tumaco, Nariño.

Foto:Carolina Bohórquez Ramírez / EL TIEMPO

San Andrés de Tumaco, ese distrito a cinco horas por la carretera al mar desde Pasto y en medio de tierras ricas de bosques de mangle y de ecosistemas por cuencas de ocho ríos, en límites con Ecuador, aún se debate entre elevados índices de pobreza y los grupos armados que dejan zozobra y temor entre su gente, más por el misterio que ronda por explosiones de laboratorios para el procesamiento de coca en tres de los corregimientos de este municipio nariñense.

Pero son más quienes en esta población de personas afrodescendientes y palenqueras, con indígenas awá y labriegos, quieren superarse y hallar el mejor camino para dejar atrás la violencia con la apuesta hacia un desarrollo que se clama a gritos.

Como muchos de los municipios del litoral, Tumaco sufre por agua que baja por los grifos cada semana y donde un poco más de la mitad de su población, alrededor de 268.000 habitantes, ha sido víctima del conflicto, como consta en reportes de la Alcaldía, con desplazamientos tan grandes en el pasado que llegaron a representar la salida de casi todo el pueblo.​

EL TIEMPO viajó a Tumaco donde sus lugareños manifestaron al unísono que el municipio busca transformarse y que un reflejo de ello es el impulso de la Sociedad Portuaria Regional Tumaco Pacific Port, que en este año aumentó su capacidad de llevar combustible al sur y al occidente de Nariño con el atraco de buques de gran calado que cada vez son más seguidos. 

Ese es el caso del gigante Willard J, originario de Estados Unidos, que en un hecho histórico, el 3 de febrero y en su octavo arribo, trajo desde Houston, Texas, más de 2,9 millones de galones para la región. Es un esfuerzo empresarial del tamaño del titán de hierro estadounidense que se combina con el tesón de campesinos, hombres y mujeres, que les apuntan al cacao, la palma de aceite, al arroz, al plátano, la yuca, el coco, el aguacate y a la pesca. Se destacan matronas que luchan por la preservación de conocimientos ancestrales con el mar como su despensa para hacer trascender la gastronomía tumaqueña.

Llegada del buque Willard J a Tumaco, el más grande en este puerto del Pacífico.

Foto:Carolina Bohórquez Ramírez / EL TIEMPO

Al juntar las áreas de estos cultivos superan el tamaño de los de la coca que mantienen a Tumaco entre los tres primeros territorios del país con el mayor número de sembrados ilícitos, entre 15.000 y 22.000 hectáreas.

Están bajo la sombra de grupos de narcoterrorismo ‘Guerrillas unidas del sur’ (integradas por disidentes de las Farc que estuvieron en el frente 29 y las columnas móviles ‘Daniel Aldana’ y ‘Mariscal Sucre’), las ‘Guerrillas unidas del Pacífico, ‘Resistencia campesina’, ‘los de Sábalo’, el ‘clan del Golfo’, bloque ‘Alfonso Cano’, ‘la Gente del nuevo orden’ y ‘los Contadores’ que se enfrentan al grupo ‘Óliver Sinisterra’ del extinto ‘Guacho’. Pero este último también se enfrenta al frente ‘Iván Ríos’ de la ‘Segunda Marquetalia’. Todos estos actores armados mantienen su guerra en la zona rural.

«Aunado a lo anterior y aprovechando el vacío generado por el proceso de paz, los carteles mexicanos y nuevos grupos armados, están haciendo presencia en el territorio, aumentando los riesgos para las personas que quieren dejar atrás el negocio de la coca», dice el documento del Plan de Desarrollo de la Alcaldía distrital.

Cacao en una parcelación de Tumaco.

Foto:Carolina Bohórquez Ramírez / EL TIEMPO

De toda la coca de Tumaco, el Gobierno Nacional informó la meta de que allí se sustituyan 1.500 hectáreas, luego de la recuperación a comienzos de este 2026 de 2.835 en el corregimiento de Llorente, distante entre 20 y 30 kilómetros de la frontera ecuatoriana.

El desafío impuesto para todo Nariño es la erradicación de 15.000 hectáreas. En Tumaco existe el enclave de frontera Tumaco que hace parte de los 15 enclaves identificados en Colombia.

El cacao es una de las principales opciones de sustitución, pues hay entre 9.000 y más de 14.000 hectáreas que brotaron de las manos de 8.250 productores de la ciudad puerto, según el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), y por lo cual, la localidad genera el 93 por ciento del fruto de todo Nariño en más de 15.000 hectáreas, teniendo en cuenta datos de la Federación Nacional de Cacaoteros (Fedecacao) y de la Alcaldía. 

Entre los cultivos permanentes se destacan la palma de aceite con casi el 50 % de los sembrados; el cacao cubre el 27 % de Tumaco; sigue el plátano, con el 14 %, y el coco, con el 4 %. Son más de 55.250 hectáreas en total dentro de una economía legal. 

David Ricardo Molina, uno de los campesinos que siembra cacao y palma de aceite donde antes hubo coca.

Foto:Carolina Bohórquez Ramírez / EL TIEMPO

La población habla de no solo producir, sino de transformar, ávida de conocimientos y de que lleguen industrias para generar empleo, protegiendo el legado cultural de sus antepasados, de aquellos campesinos y afrodescendientes que, por ejemplo, hace dos décadas dieron muestra de resistencia y se levantaron ante las pérdidas por la enfermedad de la pudrición del cogollo o PC que arrasó con 36.000 hectáreas de palma de aceite, en ese entonces. 

Ese fue el ‘tsunami’ para la economía de Tumaco, un término muy común en el municipio por las historias de quienes fueron testigos en 1979 de olas de tres metros de altura, precipitándose sobre la ciudad puerto. 

‘Cayó una bola de fuego’

Pero mientras campesinos vienen cosechando cada dos semanas las mazorcas moradas y rugosas del cacao que no caben en la palma de la mano, pues se está en una de las dos temporadas del año de alta recolección, para elaborar artesanalmente barras de chocolatinas y comercializarlas en el casco urbano y en Nariño, a una hora de la cabecera municipal, en Llorente, se transpira miedo.

Allí, familias enteras viven hoy los estragos de la tragedia por la explosión en un laboratorio que producía pasta de coca en la vereda Inda Zabaleta, un resguardo indígena donde murieron siete personas. Sin embargo, la cifra de víctimas podría ser de 25 a 30 en total, según comunidades, pero sin pronunciamiento ni confirmación del Estado, al sumar las explosiones en laboratorios de otros dos corregimientos de Tumaco, El Pital y El Rosario que lleva el nombre de un río, los cuales también quedaron reducidos a cenizas. 

“Es como si les hubiera caído una bola de fuego desde el cielo”, dijo un campesino. “Fueron bombas, no fueron accidentes”, comentó.

Tumaco, Nariño.

Foto:EL TIEMPO

Esa explosión en el laboratorio de Llorente sucedió el 22 de enero de este año, un día antes de la visita del presidente Gustavo Petro para anunciar la erradicación de las 2.835 hectáreas de matas de coca, donde de forma vedada hizo un llamado en contra de ‘bombas’, pero no precisó si hablaba de lo sucedido en vísperas de su llegada. Ese mensaje generó dudas cuando se refirió al encuentro cercano con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el día en que el buque más grande que había atracado en la Sociedad Portuaria de Tumaco, el Willard J, volvió al puerto nariñense a descargar combustible para abastecer a un promedio diario de 50 a 60 tractomulas estacionadas afuera de ese complejo, a lo largo del corredor vial  llamado viaducto del Morro.

“Yo quiero llegar el 3 de febrero allá a la reunión con Trump, no para hablar de misiles, ya él ha visto lo que producen, quiero ir a hablar de bombardear, pero no a seres humanos sino la tierra con semillas, bombas de semillas vitales”, había dicho Petro.

En esta última semana, una comisión del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía estuvo en El Pital y en El Rosario, dos de los laboratorios a los que las autoridades se han referido para iniciar el esclarecimiento de dichas explosiones y precisar cuántos personas perecieron entre las llamas. 

El gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar, ha manifestado brindar las condiciones para que los investigadores recojan material probatorio que permita establecer la dimensión de una tragedia que ha quedado en medio del silencio estatal. 

El mandatario de los nariñenses ha insistido en que será la Fiscalía la que presente la verdad de los hechos. No obstante, señaló 13 muertos, una cifra igualmente preocupante. 

‘Características de munición de caída o proyectil dirigido’

Fuentes de la Fiscalía le informaron a EL TIEMPO que los sitios afectados están mostrando señales de “puntos de impacto con características de munición de caída o proyectil dirigido”. Todo indicaría que habrían sido bombas con una dirección tan precisa en su lanzamiento.

Algunos campesinos tienen la versión de que serían drones, la práctica más utilizada, especialmente, por disidentes de las Farc cuando atacan a la Fuerza Pública, lanzando granadas y otros explosivos.

Asimismo, las comunidades plantearon la hipótesis de que los drones provendrían del otro lado de la zona limítrofe con Ecuador. En ese punto bilateral y en Putumayo está el ‘Comando de frontera’.

El silencio de los entes oficiales ha avivado más las versiones de un bombardeo, pero sin tener claro si viene de grupos ilegales colombianos que están en confrontaciones entre sí o si provendría de ilegales del vecino país o de otras capacidades tácticas especializadas. Inclusive, está la hipótesis de que la explosión en Llorente fue resultado de la disputa territorial entre el frente ‘Óliver Sinisterra’ y la ‘Segunda Marquetalia’.

También surgieron afirmaciones sobre enfrentamientos entre mafias y carteles de droga que se relacionan con estos y otros grupos de corte narcoterrorista.

Entre tanto, familiares de campesinos llevan un mes de duelo, pues no solo murieron quienes habrían estado en los laboratorios ilegales, sino personas que estaban cerca del lugar. 

Uno de los nombres mencionados por líderes sociales de Llorente es el de William Arbey Paz, quien vivía de reparar motocicletas y de ser electricista. Tenía 44 años y en Llorente sacaba adelante a una familia de cinco hijos. 

Líderes manifestaron que no tendría ninguna relación con el laboratorio y que el estallido lo sorprendió cuando se encontraba próximo a este sitio.

Casco urbano de Tumaco, cerca de la playa.

Foto:Carolina Bohórquez Ramírez / EL TIEMPO

El analista Camilo González, presidente del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), dijo que el Gobierno Nacional se encuentra en una encrucijada para romper ese silencio en relación con que si hubo alguna acción con explosivos o no y sobre si su procedencia sería del otro lado de la frontera o todo lo contrario.

“El Gobierno no tiene confirmación y no puede hacer ninguna declaración pública ni un reclamo diplomático ni nada. Además, está en conversaciones con Ecuador para bajar el tono a la situación con ese país por el tema de aranceles”, explicó el analista a esta casa editorial, quien considera que la población de Tumaco es la perjudicada por vivir en medio de incertidumbre y en condiciones socioeconómicas que se vuelven más difíciles. 

Es que la relación entre Ecuador y Colombia atraviesa uno de sus momentos más sensibles, luego del anuncio del presidente Daniel Noboa de imponer aranceles con un aumento del 30 % a productos colombianos, en respuesta a la presunta falta de cooperación de Colombia en la lucha contra el crimen organizado. Esa medida fue un día antes de la explosión en Llorente.

“Lo que sí es cierto es que fueron tres explosiones. No es posible que hayan estallado casi al tiempo tres pipetas de gas”, afirmó el analista González a EL TIEMPO, quien anotó: “La cosa está tan enredada que por eso aumenta el misterio”.

González señaló que el proceso de sustituciones va lento y que en este momento, “la ‘Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano’ está sometida a prueba para contribuir con la sustitución de cultivos”.

Es un compromiso que este grupo armado tiene con el país, sobre todo, porque el presidente Petro cuestionó la voluntad de paz de la subversión para avanzar en este punto clave de la agenda de diálogos. 

Esa prueba está mucho más latente, luego de que el jefe negociador del Gobierno, Armando Novoa, y el jefe negociador del grupo armado que es parte de los ‘Comandos de Frontera’ con José Vicente Lesmes y alias Wálter Mendoza, se ratificaron dentro de la mesa y lo hicieron desde Inda Zabaleta, donde explotó el primero de los tres laboratorios.

Entre tanto, el Gobierno Nacional, a través de golpes de la Fuerza Pública, presenta acciones contra las drogas en Tumaco. 

Una de las más recientes operaciones fue la incautación de 2,3 toneladas de cocaína que eran transportadas por tres colombianos en una embarcación tipo metrera, en aguas del Pacífico. Navegaban a 135 millas náuticas de la costa de Tumaco, al parecer, con destino a Centroamérica, dijeron en la Armada Nacional, sumando este resultado a la destrucción de 37 laboratorios para el procesamiento de drogas y de un depósito donde hombres armados fabricaban explosivos improvisados y minas antipersona.

Incautación de 2,3 toneladas de drogas en zona de Tumaco.

Foto:Armada Nacional

‘Tumaco ha mostrado un cambio con menos homicidios’

Esta situación de tensión se vive más en el área rural que en la urbana, pero como lo indicaron fuentes en la Alcaldía, así como en la Gobernación de Nariño, la seguridad en Tumaco se ha venido restableciendo, pues los índices de homicidios han mostrado una tendencia a la baja, marcada desde 2024. 

En el último año, como lo resaltaron las autoridades tumaqueñas, se destacó esa reducción de homicidios que tuvo uno de sus picos en 2019, cuando la tasa de muertes violentas era de 86 por cada 100.000 tumaqueños para estar hoy por debajo del promedio nacional con 16 por cada 100.000 personas.

Para el gobernador de Nariño, Tumaco pasó de ser el municipio más violento a estar entre los tres menos afectados del territorio nacional en el último año. El mandatario piensa que el camino para Tumaco y todo Nariño es una paz territorial sostenible y duradera, pero ha reiterado que es necesario el compromiso real con la sustitución de las economías ilícitas.

Aunque EL TIEMPO se comunicó con el alcalde Félix Antonio Henao y dejó mensajes en su WhatsApp sin obtener respuesta, esta casa editorial conoció que, según informes contenidos en el Plan de Desarrollo de Tumaco, con fecha hasta el 2027, los delitos que encabezan los listados de seguridad no son los homicidios, sino las amenazas, los hurtos a personas, la violencia intrafamiliar y las lesiones personales. Luego siguen los homicidios intencionales, los hurtos de motos y de comercio, así como los delitos sexuales, la extorsión y las masacres. 

El alcalde ha venido resaltando esa reducción de homicidios en 2024 y en 2025 frente a cifras de 2022, por ejemplo, cuando en ese entonces, hace cuatro años, se sumaron 194 reportes, con base en datos de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional que en inglés es Usaid. Ya en 2024, la cifra bajó ostensiblemente a 61 homicidios, con una tasa similar a la de 2025.

Casco urbano de Tumaco, Nariño.

Foto:Carolina Bohórquez Ramírez / EL TIEMPO

Henao dijo durante la entrega de tierras en enero por el presidente Petro: «Tumaco está cambiando lo ilícito por lo lícito para el progreso del Pacífico colombiano». También: «Le venimos apostando fuertemente a esta paz que hoy vivimos acá en el Pacífico».

Sin embargo, debido a los hechos de finales de enero de este año con las explosiones en los tres corregimientos, el panorama tendrá que ser evaluado, pues en tan solo tres días, el número de muertes representó el 21 por ciento de todo un año.

«Existe una correlación entre la gravedad del delito y su frecuencia en que parece ser inversa; a medida que aumenta la gravedad, la frecuencia disminuye. Además, los delitos contra la propiedad (como el hurto) son más comunes que los delitos contra la persona, (como el homicidio), lo que podría reflejar una tendencia más amplia en la naturaleza de la criminalidad en la zona”, dice el documento del Plan de Desarrollo de Tumaco, brújula del municipio hasta el 2027, al analizar la seguridad.

“Es importante considerar que estas cifras podrían estar influenciadas por la tasa de denuncias y la eficacia de las autoridades para registrar y responder a estos delitos. Además, factores sociales, económicos y culturales podrían estar contribuyendo a la prevalencia de ciertos tipos de delitos en la región”, es parte del documento.

“El territorio del Pacífico nariñense ha sido ocupado por distintos actores armados ilegales, quienes lo han convertido es el escenario de economías ilegales, violencias, guerras y sistemáticas violaciones a los derechos de lideres, organizaciones y comunidades étnicas, situación agravada por la ausencia de un Estado garante de los derechos de los ciudadanos”, dice el informe.

“En el territorio del Pacífico y frontera nariñense hacen presencia distintas organizaciones armadas ilegales que actúan y mantienen confrontaciones por el control de las rentas de las economías ilegales; Cultivos de hoja de coca, transformación y producción de pasta base y clorhidrato de cocaína, compra y transporte de clorhidrato de cocaína, minería ilegal de oro, explotación ilegal de maderas, contrabando de mercancías e insumos para el procesamiento de cocaína”, es otro aparte.

Las autoridades también hacen un llamado por los cultivos de coca con una producción estimada de más de 175 toneladas de cocaína al año (7,9 kilos por hectárea) en el litoral, por el control de la explotación ilegal de oro, por la apropiación de combustible del oleoducto Transandino “con el que se realiza el procesamiento de cerca del 20 % de la base de coca y por un grave impacto ambiental sobre ecosistemas y fuentes hídricas”.

EL TIEMPO, al conversar con agricultores, líderes y lideresas de Tumaco, percibió ese deseo de transformación con logros por sus sembrados de cacao y palma de aceite y con empresarios de la Sociedad Portuaria que le apuestan a un futuro para el segundo puerto más importante del suroccidente de Colombia.

La llegada de un gigante trae buen viento y buena mar a Tumaco: empresarios creen en la ciudad puerto de Nariño

Foto:Carolina Bohórquez Ramírez / EL TIEMPO

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La inversión social y el desarrollo económico, a través del puerto operado por la Sociedad Portuaria Regional Tumaco Pacific Port, es uno de los aspectos que resaltan en la Alcaldía municipal y dentro de la misma ciudadanía en el casco urbano de esta población desde que vieron en el muelle al buque Willard J, de 169 metros de eslora (de longitud) por 30 metros de manga.

El gerente general de la Sociedad Portuaria Regional Tumaco Pacific Port, Guillermo Londoño, resaltó cómo a través del puerto, en especial, en el último año hasta ahora, se ha incrementado el movimiento de importaciones y de exportaciones de aceite de palma y combustibles para la región, tras superar una etapa de litigios, contando con el respaldo del Gobierno Nacional que abrió la puerta a una economía más dinámica para Tumaco.

Durante los primeros 26 días de enero de este año, fueron exportadas 10.000 toneladas de aceite crudo de palma, una cifra récord que se logró en 25.000 hectáreas. Se exportaron a Estados Unidos, África y a México. Muchas de estas hectáreas habían sido ocupadas anteriormente por coca y se erradicó.

Tumaco, Nariño. La llegada del buque Willard J, desde Estados Unidos.

Foto:Sociedad Portuaria Regional Pacific Port

Es así que los tumaqueños Rafael Marquínez, Jaír Chiriboga y Jorge Quiñónez estuvieron atentos desde el muelle para hacer los amarres del Willard que descargó 41.000 barriles de gasolina y 33.000 barriles de diésel para un total de 74.000. Los tres porteños coincidieron en afirmar que trabajar en la Sociedad Portuaria les ha abierto puertas.

“Yo he podido sostener a mi familia con un empleo desde hace siete años. He ayudado a mi esposa a estudiar psicología”, dijo Jaír, de 39 años y padre de un niño de 6.

Rafael Marquínez cumplirá siete años de labores y está pendiente de la llegada de todo buque, sin importar el tamaño para que descargue, primero el agua que les permite a estos navíos mantener el equilibrio, abriéndose paso por el mar. «Yo provengo de la zona rural de Chagüí y trabajar acá me creó posibilidades para mi hogar. Somos una familia de siete hijos y la descendencia es grande. Me gusta lo que hago y soy orgulloso de trabajar en el muelle y de ser tumaqueño», comentó. 

El buque más grande que ha arribado a Nariño es el Willard J, de Estados Unidos.

Foto:Carolina Bohórquez Ramírez / EL TIEMPO

Estos moradores están más animados desde que conocieron el plan de los directivos de la Sociedad sobre el abastecimiento de combustible que arribará a estas instalaciones en el transcurso del 2026. 

Según el gerente Londoño, el puerto de Tumaco recibirá 1,8 millones de barriles en dicha operación a lo largo del año que será histórica para el suroccidente colombiano. 

En la actualidad, el puerto surte de 130.000 barriles mensuales de diésel y gasolina a la zona comprendida entre Ipiales y Tumaco. Allí, suelen llegar  conductores de tractomulas, como Julio Caicedo, con más de tres décadas al volante. Espera que el abastecimiento vaya mejorando más para evitar esperas de dos o tres días en el viaducto del Morro, afuera de la Sociedad Portuaria.

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Transportadores como Julio Caicedo llegan a Tumaco, buscando combustible traído por mar.

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“Con la llegada del Willard J, reafirmamos nuestro compromiso con el abastecimiento energético de Nariño, un pilar para el progreso regional. La proyección será de 150.000 barriles mensuales que no solo mueven la economía, sino que fortalecen el tejido social, en sintonía con las directrices del Ministerio de Minas y Energía y la Dirección de Hidrocarburos”, explicó el gerente de Operaciones de la Sociedad Portuaria, el también tumaqueño Arley Silva. 

Directivos de la Sociedad Portuaria Regional Tumaco Pacific Port, entre ellos, Guillermo Londoño y Arley Silva.

Foto:Carolina Bohórquez / EL TIEMPO

El directivo sostuvo que en medio del muelle y del gigante Willard, que se levanta por encima de los 12 metros del agua, pero su estructura alcanza una profundidad de otros 13 metros, está una barcaza. Esta última estructura ayuda a ampliar la capacidad de almacenamiento.

De los 74.000 barriles de solo ese buque, 45.000 fueron bombeados por mangueras hasta cuatro tanques en tierra. La barcaza, con capacidad de hasta 80.000 barriles, almacenó los demás 29.000.

El gerente Silva dijo que cada mes se está cumpliendo con la meta de abastecimiento, pero la cifra tenderá a subir con buques de la dimensión del Willard y utilizando la barcaza.

«Llevo 14 años manejando las operaciones de este puerto y lo que vivimos en enero con la exportación del aceite crudo de palma fue un verdadero hito. Se trató de una operación limpia, segura y confiable. Atendimos dos embarcaciones de manera simultánea, con todos los protocolos de seguridad, y demostramos el potencial humano y técnico que tiene el puerto”, aseguró el tumaqueño.

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Lidia Alicia Grueso, lideresa de la región de Tumaco.

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Sabores ancestrales para atraer el turismo

Asimismo, un grupo de mujeres de Tumaco con Lidia Alicia Grueso, como representante legal de la Agencia Agroturística Conociendo el Pacífico Nariñense, y Laura Inés Álvarez, representante legal de la Fundación Conociendo el Pazcífico, a la cabeza, impulsa la gestión inicial de visibilizar a aquellas gestoras de la cultura del litoral, ya sea a través del rescate de la cocina ancestral y de 26 experiencias de turismo. Ellas cuentan con el apoyo de la Sociedad Portuaria, pues su sede está dentro de este complejo.

Ambas lideresas dijeron que buscan que los tumaqueños jóvenes se sientan orgullosos de su región y de sus padres, pensando en que si optan por estudiar en otras ciudades porque no encuentran oportunidades regresen a Tumaco a sacarlo adelante. 

La producción de viche de la caña de azúcar es otro de los productos a lo que las comunidades le están apostando.

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Pero coincidieron en decir que es necesario que los jóvenes tengan ofertas de estudio acordes con la necesidades de la municipalidad. La lideresa Grueso manifestó que no hay universidades ni programas con enfoques en el turismo y la ciudad tiene potencial, por ejemplo, por el avistamiento de ballenas jorobadas a mediados del año. 

«En nuestro territorio, la gente está apostando a erradicar la coca y apostándoles al cacao y a la palma de aceite, pero es muy claro que necesitamos transformar todos esos productos. Necesitamos dar un paso de ser productores a ser transformadores», fue el clamor de la lideresa Grueso. 

«En este momento tenemos productos como el vino de arazá y también de carambolo. Tenemos productos para la piel a base de cacao y de coco y para el cabello. Se le está apostando a la transformación, pero necesitamos una zona franca, necesitamos industrias para que nuestros productores sean fortalecidos económicamente y tengan una vida digna, con salud, educación y vivienda y que nuestros hijos sientan que pueden vivir en su territorio dignamente», agregó la gestora. 

Doña Lidia y la gestora Laura Inés Álvarez le mostraron a EL TIEMPO cómo una de la experiencias que trae beneficios económicos dentro del turismo es el arte de la cocina tradicional y ancestral de Tumaco, a través de mujeres que reviven los saberes de las llamadas matronas, aquellas abuelas, bisuabuelas y tarabuelas que fueron pasando su legado a sus familias. 

Así fue en el caso de la tumaqueña Suleima Castillo, quien es orgullosa por estar al frente de un fogón en su restaurante, guiando a otras mujeres para deleitar a los visitantes. 

Justamente frente a la estufa cuando preparaba una ‘canastica de plátano’ con seviche y machacaba con una piedra el plátano cocido para convertir esa preparación en uno de los platos típicos infaltables en la mesa de Tumaco llamado bala, Suleima, de 34 años y con su local a pocos metros del mar, dijo con una gran sonrisa: «Estamos rescatando todos nuestros saberes».

David Molina, dedicado a la siembra de cacao y aceite de palma, donde antes hubo coca.

Foto:Carolina Bohórquez Ramírez / EL TIEMPO

Otra experiencia valiosa para las comunidades de Tumaco tiene que ver con la siembra de cacao en el predio San Sebastián. 

De las 12 hectáreas de esta zona rural de la finca que la conforman, la mitad tiene cacao. Así lo dijo orgulloso el nariñense David Ricardo Molina al explicar el proceso de cultivo, luego la fermentación, después el secado, más la etapa de tostado y descascarillado para que el cacao pase al molino y al refinado. 

El último paso es el atemperado y el empaquetado del chocolate con el nombre de Mo Cacao. 

Contó que nació en Ricaurte y que hace 15 años está trabajando con su esposa en este cultivo. Lleva una década con el cacao.

David Ricardo Molina siembra cacao y palma de aceite donde antes hubo coca.

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Molina también siembra palmas de aceite en el mismo terreno, contando que sustituyeron la coca. «Había alrededor de una hectárea, hace tres años», afirmó. 

Sobre si este cambio lo ha favorecido y a su familia, el emprendedor con la camiseta de Mo Cacao respondió: «Ha sido beneficioso porque la tranquilidad no tiene precio. Nadie lo estigmatiza, no solo son productos, el cacao y la palma, que traen ingresos a la casa, sino tranquilidad y paz».

David Ricardo Molina les apuesta al cacao y a la palma de aceite.

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Otros campesinos también siembran palma de aceite y lo hacen en inmediaciones del río Mira. Ellos son productores de aceite de palma que están viendo cómo se capacitan cada vez más en una labor que para ellos beneficia a sus familias, mediante una economía dentro de la legalidad. 

Estos campesinos son parte de la asociación Agromira que sostienen que Tumaco no es guerra, sino una tierra que mira hacia el horizonte con esperanza y paz, impulsando una producción de suministro con una producción de racimos de fruta fresca mensual de unas 1.800 toneladas.

Indígenas awá también mostraron su interés en la sustitución y en que haya más apoyo para sembrar más cacao, palma, aguacate y plátano.

Ellas son parte de Pacific Dance por la transformación social.

Foto:Autorizadas por Diana Cortés de la página de Pacific Dance en Facebook

‘El baile me cambió la vida’: talentos de Tumaco a Turquía

De haber elegido el camino que a Marlon le propusieron sus primos de ser parte de un grupo armado entre más de la docena que se disputan la selva y la salida al mar de Tumaco, para sacar drogas y armas, habría terminado asesinado como ellos. Los reclutaron siendo niños.

“Yo lo pensé muchas veces en ir al monte, en coger un arma, porque no veía un futuro. Yo tenía 13 años y mis familiares estaban ahí en esos grupos. No era que estuviera bien, pero no había otra opción en ese momento”.

El tumaqueño, hoy de 22 años, piensa aún en sus primos, cuando le insistían que se fuera con los ilegales.

Esa oferta de muerte y miedo desde que era un adolescente persistió en el transcurso de los últimos nueve años. Sin embargo, Marlon resistió, como muchos otros niños, adolescentes y jóvenes ante esos alzados en armas.

Si bien los homicidios han bajado en Tumaco, las cifras en solo seis años han dejado 48 menores fueron asesinados en esta localidad y en ese listado de víctimas están los primos de Marlon, siempre firme en negarse al reclutamiento en uno de los grupos de los disidentes de las Farc para ser parte de una fundación que es más que un centro de enseñanza de bailes a los pequeños porteños de casas palafíticas de esterilla o algunas de ladrillo junto al mar.

Participantes en Pacific Dance en Tumaco.

Foto:Autorizada por la directora Diana Cortés de la página de Pacific Dance en Facebook

Esta fundación es Pacific Dance, creada hace más de una década por otra tumaqueña que cree en su gente y en su pueblo. 

Ella es Diana Cortés y quien ha podido vincular a lo largo de 14 años a más de un centenar de menores de tres generaciones que se han convertido en jóvenes hacia mejores horizontes, inclusive, como ‘embajadores’ de talento cuando se han presentado en otros países. Es una manera de hacer resistencia y siendo resilientes solo con sus cuerpos y sin choques violentos. Los únicos movimientos son a través de ritmos, como el hip hop o con la salsa choque cuando estaban empezando ese camino pacífico.

Diana, en entrevista para EL TIEMPO, señaló que su fundación se basa en tres pilares: uno es defender la equidad racial. El segundo es la prevención de la violencia basada en género y el tercero es la resistencia frente al conflicto armado. “La fundación nace como una estrategia, en un comienzo para ocupar el tiempo libre en temas artísticos. Luego, nos dimos cuenta del potencial de la danza como espacio protector en el territorio y para la construcción de vida, en este sentir de resiliencia para los niños”, comentó.

Contó, además, que arrancó con mujeres que buscaban empoderamiento frente a la violencia, pero la sombra del conflicto, siempre al acecho, hizo que la fundación se extendiera a niños y a jóvenes, como Marlon. Él estuvo durante siete años en Pacific Dance y como otros de sus amigos encontró la posibilidad de estudiar una carrera universitaria por fuera del puerto y de viajar a lugares que a todos ellos los han dejado sorprendidos, entre ellos, Estados Unidos o hasta Turquía. “No es solo danza, es danza para la transformación social”, repitió.

“El baile ha cambiado mi vida”, dijo Marlon. “La importancia de la danza para mí es seguir incidiendo en estos espacios de participación, en estos mecanismos que mucho más que visibilizar, es entender la realidad, una en la que los niños son arrebatados por la violencia, les dan un arma para poder matar a otra persona y yo encontré en la danza otra solución para salir adelante, pero sobre todo como un mecanismo de transformación”, comentó orgulloso de estudiar una carrera universitaria.

Pero este joven hace un llamado: “A la comunidad que no vive en Tumaco y no ha pasado por este tipo de conflictos que entienda nuestra realidad y no vea la cara mala de mi municipio”.

“Reconocemos que estamos en un territorio con dificultades, pero promovemos este espacio de sanación con nuestras obras siempre abordando la memoria, la verdad y la reconciliación”, dijo la fundadora de Pacific Dance que ha tenido 60 pupilos, entre varones y mujeres, con edades entre los 7 y los 28 años, apasionados por el arte, pero repitiendo que es con impacto social, ese que los llevó a Orlando, en Estados Unidos, a ganar el primer lugar en una competencia de danza urbana.

“Venimos dándole vueltas a cómo empezar a hablar desde el cuerpo, de espacios de reivindicación para las poblaciones afrodescendientes de la diáspora que están repartidas en Colombia”, fueron palabras de la directora recogidas en un comunicado del ministerio de Culturas que le reconoció a la fundación cómo en 2012, “luego de que los habitantes de Tumaco resistieron ante una andanada de atentados terroristas, en un colegio el barrio Ciudadela se empezaron a sembrar las semillas de una transformación social, a través de la danza”.

Este es Tumaco, una región donde familias enteras quieren salir adelante, sea a través de cultivos de cacao o de palma de aceite y hasta bailando salsa choque y otros géneros de música urbana para que sus hijos se conviertan, por qué no, en grandes artistas que se quedan trabajando por un municipio necesitado de transformación y progreso.

CAROLINA BOHÓRQUEZ RAMÍREZ

Enviada especial de EL TIEMPO

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