Navidad 2025 en Colombia llega con cautela, menores costos y uso intensivo de herramientas digitales – Primer plano
El comportamiento del consumidor en Colombia está experimentando un cambio global sin precedentes. La inflación acumulada, la incertidumbre económica, la madurez del comercio electrónico y el acceso a información en tiempo real están cambiando la forma en que la gente compra, cuánto gasta y cuáles son sus prioridades durante las temporadas altas. El informe del experto Claudio Aros, profesor de OBS Business School, titulado “Navidad recalibrada: entre el deseo y el límite”identifica un patrón común: un comprador más racional, comparativo y estratégico.
En Colombia, los números muestran una Navidad cautelosa, pero con señales de reactivación. Aunque los consumidores alargan sus decisiones de compra y utilizan cada vez más comparaciones de precios y aplicaciones de descuentos, esto no supone una reducción total. Según el Observatorio de Desarrollo Económico de Bogotá, las ventas minoristas reales aumentaron un 10,5% en diciembre de 2024 después de caer durante varios meses. Para 2025, Fenalco pronostica un optimismo moderado impulsado por una mayor confianza del consumidor y mejores condiciones de financiamiento.
Las familias priorizan productos con una buena relación costo-beneficio y centran su gasto en categorías como alimentos, ropa moderada, regalos útiles y experiencias familiares asequibles. El comportamiento está muy fragmentado de generación en generación; los baby boomers mantienen las tradiciones y valoran la calidad; Generación La Navidad colombiana 2025 se caracteriza por un patrón híbrido, menos emotivo, más informado y cada vez más influenciado por TikTok e Instagram como canales de descubrimiento y compra.
En España la temporada se caracteriza por un consumo más moderado. Con un 56% de los españoles reduciendo su presupuesto navideño, la búsqueda de compras digitales aumenta y un 44% realizará la mayor parte de sus compras online. La tendencia predominante es la eficiencia, los precios claros, los procesos fluidos y la preferencia por productos con una buena relación calidad y durabilidad. España confirma una tendencia general europea: el comprador ya no se deja llevar por impulsos festivos, sino por la información, la racionalidad y el valor real.
Aunque Estados Unidos sigue siendo la economía que más gasta en vacaciones, los patrones están cambiando. El aumento del coste de la vida y del endeudamiento ha llevado al 60% de los consumidores a planificar sus compras con semanas de antelación. El uso de listas, presupuestos y solicitudes de cupones aumentó un 35%, lo que llevó a un comportamiento más calculado. Aún así, la tecnología, la moda y los juguetes siguen liderando, aunque con compras más selectivas y menos impulsivas que en años anteriores.
El informe de OBS encuentra una convergencia global: el consumidor en 2025 comprará menos por impulso y más a propósito. Factores como la inflación acumulada, la presión sobre el poder adquisitivo, la proliferación masiva de dispositivos de comparación digitales, las mayores exigencias de transparencia y el agotamiento emocional tras años de inestabilidad han cambiado profundamente la psicología de las compras. La Navidad ya no es el terreno del gasto excesivo, sino que se está convirtiendo en un lugar donde las familias optimizan, planifican y se adaptan.
Según el autor del estudio, Claudio Aros, la clave de esta transformación está en la aparición de un consumidor que exige respeto por su inteligencia y su contexto económico. «La tendencia no es gastar menos, sino gastar selectivamente», afirma. “El consumidor quiere claridad, personalización humana, experiencias significativas y marcas que lo traten como alguien que decide, no alguien que simplemente consume”. En 2025, la temporada confirma una realidad global: el consumidor no compra más, sino mejor.