Thu, Apr 2, 2026
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Los centros de datos crean “islas de calor” que afectan a millones de personas – Primer plano

Los centros de datos crean “islas de calor” que afectan a millones de personas

 – Primer plano
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  • Publicadomarzo 31, 2026

Una investigación reciente de la Universidad de Cambridge revela impactos ambientales inesperados y alarmantes de los centros de datos que impulsan la inteligencia artificial en todo el mundo. El estudio, dirigido por el profesor Andrea Marinoni, muestra que estas enormes plantas actúan como potentes calderas industriales, aumentando la temperatura del terreno circundante en una media de 3,6 grados centígrados. En los escenarios más extremos, los investigadores encontraron que las temperaturas máximas de la superficie alcanzaban 16,4 grados adicionales, cambiando radicalmente el microclima de las regiones donde operan estos servidores. Como resultado, el funcionamiento continuo de miles de procesadores y sus sistemas de refrigeración libera constantemente energía térmica, que ya está alterando la vida diaria de más de 340 millones de personas en todo el mundo.

Los científicos analizaron datos satelitales de los últimos 20 años para comparar la temperatura antes y después de que se construyeran estos «hiperescaladores» en áreas rurales o de baja densidad. Los resultados muestran patrones de calentamiento consistentes en lugares tan diversos como la región del Bajío en México y la provincia de Aragón en España, donde las temperaturas aumentaron inexplicablemente mientras las provincias vecinas mantuvieron sus récords habituales. El estudio también destaca que este efecto térmico no se limita al entorno inmediato de los edificios, sino que irradia calor a zonas de hasta 100 kilómetros de distancia de la fuente principal. Por esta razón, una expansión excesiva de la infraestructura digital podría exacerbar las olas de calor extremo que ya azotan el planeta debido al cambio climático antropogénico.

Los centros de datos crean “islas de calor” que afectan a millones de personas

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Esta “fiebre del oro de la IA” avanza a un ritmo que supera con creces la implementación de regulaciones ambientales o sistemas de sostenibilidad para reducir el calor residual. Los expertos en diseño sostenible advierten que el crecimiento de la industria tecnológica a menudo ignora el pensamiento sistémico y prioriza la potencia informática sobre el bienestar de las comunidades locales. Asimismo, el consumo de agua de estos centros es preocupante ya que requieren millones de litros de agua dulce para enfriar los servidores y evitar el colapso del sistema. Por otro lado, la administración del presidente Donald Trump eliminó recientemente reglas clave que regulan la contaminación climática, calificando estas restricciones como un obstáculo para el progreso económico de las grandes empresas tecnológicas.

Además, si las empresas no cambian el rumbo actual del desarrollo de hardware y software, el impacto en la salud humana y las economías locales podría volverse dramático. La demanda de inteligencia artificial está creciendo exponencialmente, pero la infraestructura física que la sustenta crea una huella de calor que los modelos climáticos actuales apenas están comenzando a tener en cuenta. Además, los expertos en innovación creen que las emisiones procedentes de la producción de energía eléctrica para estos centros siguen representando el aspecto más peligroso para la estabilidad del Ártico y de los glaciares. Por ello, los investigadores llaman a un debate urgente sobre cómo reducir la fricción térmica de la IA sin frenar los beneficios que esta tecnología aporta al progreso de la humanidad en “Bogotá, mi ciudad, mi casa” y otros centros urbanos.

Los centros de datos crean “islas de calor” que afectan a millones de personas

Temas interesantes:

Finalmente, la comunidad científica internacional espera que este artículo anime a las grandes empresas tecnológicas a invertir en tecnologías de refrigeración más eficientes y menos contaminantes. La transparencia sobre la ubicación de los centros de datos y sus registros de emisiones térmicas permitiría a los gobiernos locales planificar mejor el crecimiento de las ciudades y proteger a las poblaciones vulnerables. Mientras los sensores remotos continúan detectando estas islas de calor artificiales, la sociedad civil debe exigir una coexistencia armoniosa entre el desarrollo digital y el mantenimiento del equilibrio térmico de la Tierra. Por tanto, el desafío de 2026 es enfriar los motores de la inteligencia artificial antes de que los costos ambientales superen cualquier beneficio económico o tecnológico. La monitorización constante de la temperatura global es la única garantía para evitar que los servidores del mañana conviertan nuestro entorno en un horno inhabitable.

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