La red criminal detrás del asesinato de un hombre que acudió a Medicina Legal de Palmira a recoger el cuerpo de su hermana – Primer plano

A mediados del martes 13, y como si fuera un presagio de muerte, dos hombres que conducían un Chevrolet Spark rojo frente a la sede de Medicina Legal en Palmira, esperando recibir el cuerpo de un familiar asesinado el día anterior en la localidad de Villagorgona, en Candelaria, fueron asesinados a tiros por sicarios que se desplazaban en una motocicleta.
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Ambos lograron llegar con vida al centro asistencial de “la Villa de las Palmas”; Sin embargo, Jhan Carlos Grajales Gutiérrez, Una de las víctimas murió unos minutos después. Mientras tanto, Sebastián Jiménez Álvarez lucha por su vida en el mencionado centro médico.
Una tercera persona no identificada, que iba en el mismo coche que ambos, logró escapar ilesa y se desconoce su paradero.
Las víctimas pudieron haber tenido una relación con un actor criminal influyente Foto:Específico
Una ola criminal que no quiere dejar las cosas sin resolver
Lo que rodea esta misteriosa cadena de asesinatos entre Candelaria y Palmira se niega a dejar asuntos pendientes. Así lo demuestra el asesinato ocurrido en las últimas horas de Sebastián Jiménez Álvarez mientras se desplazaba por el barrio Villa Claudia de Palmira.
Las primeras versiones indican que la víctima aprovechó un descuido del personal médico y huyó del lugar, pero horas después fue interceptado por hombres armados, quienes le quitaron la vida.
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Además de ser el acto de un sicario, es un acto criminal que esconde una disputa silenciosa entre peligrosos actores criminales que han ido un reguero de sangre, secretos y violencia que calienta la olla a presión cada día que pasa, en la dura realidad de Candelaria que está a punto de estallar.
Una persona que sobrevivió al tiroteo en un coche murió en Palmira. Foto:Mario Caicedo/EFE
Caminos de sangre hacia Candelaria
Este ataque en Palmira terminó con una “cola” o “continuará”, que comenzó el lunes 12 de enero con el asesinato de Leidy Calderón, de 29 años, en un local comercial de Villagorgona, en el partido de Candelaria (Valle del Cauca). Hombres armados la interceptaron a ella y a Steven Monsalve y abrieron fuego.
El hombre murió en el acto, mientras que Leydi fue trasladada al hospital, pero debido a la gravedad de sus heridas y la cantidad de veces que le impactaron las balas, no pudo resistir y murió.
Según la general Sandra Liliana Rodríguez, comandante del departamento policial del Valle del Cauca, el cuerpo de la mujer fue trasladado al centro de medicina forense de Palmira, donde su hermano fue atacado. Jhan Carlos Grajales Gutiérrez, quien falleció.
Si bien se han planteado teorías que van desde la venganza hasta una supuesta deuda impaga, la única certeza que este crimen ha revelado es una compleja red de delitos, traiciones y un crimen que parece silencioso, que muchos conocen y pocos se atreven a hablar.
Autoridades de Cali y Policía del Valle trabajan en conjunto para esclarecer los asesinatos. Foto:Alcaldía de Palmira
Disputas sobre el control del microcomercio
Una de las principales líneas de investigación que adelantan policías de Valle y Cali en relación con esta serie de asesinatos es la vinculación con el microtráfico de seres humanos en el municipio de Candela.
Una fuente de la comuna del Valle del Cauca dijo a EL TIEMPO que desde hace al menos seis años se han producido varios asesinatos vinculados con la llegada de un poderoso líder criminal del norte del departamento, que tiene un largo historial criminal y para quien la comuna es un bastión y un lugar seguro.
Hay preocupación en Candelaria por la ola de delitos, especialmente entre jóvenes. Foto:policía m
En cuanto a Leydi Calderón, afirma que estaría vinculada a los intereses de dicho líder criminal a tal punto que se la acusa de ser uno de sus «timbres» (persona que advierte sobre posibles amenazas a la empresa) y Quien se encontraba con ella el día del asesinato era uno de los sicarios al servicio del citado delincuente, quien sería responsable de varios asesinatos producto del control del microtráfico.
Del líder criminal dijo: «Es una persona con mucho poder, pero también muy traicionero, así que aunque esté luchando contra otras pandillas, también puede sentir que algunos de su gente quieren acabar con él y por eso no quiere dejar ningún caso sin resolver».
La fuente también dijo a EL TIEMPO que esta situación ha preocupado mucho a los candelareños: «Hay mucha violencia en Candelareña por la drogadicción. Lo preocupante es el alto nivel de consumo aquí».
Microtráfico, uno de los delitos que provocó la violencia en Candelaria. Foto:Ollas de microcomercio
También dice que han comenzado a surgir nuevas pandillas ávidas de poder debido a los nuevos edificios que se han construido alrededor de la carretera mejorada que conecta Cali y Candelaria.
A esto se suma el hecho de que la misma vía conecta directamente con el norte del Cauca, lo que facilita el transporte de determinadas drogas.
«Algunas bandas llaman y les traen droga desde el Cauca en motocicleta. Es un viaje relativamente corto y sin complicaciones», agregó la fuente.
Mientras policías de Valle y Cali unen fuerzas para resolver esta ola de crímenes, el único temor de la familia Candelareños es que los asesinatos aparentemente continúen y en todas las proporciones.
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Trámites que han sido suspendidos respecto a la visa estadounidense. Foto: