
Las tierras aledañas al río Sinú recuerdan el sonido de su crecida. Es un ciclo desafortunado que viven algunas comunidades sinuanas, lo que hace que la medida no sea del todo sorprendente, pero complicación de un dolor antiguo.
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En un viaje que penetra Cazapasar Ceretécruces San Pelayo Y Loroy desemboca en las regiones inferiores Lorica Y San Bernardo del VientoLas inundaciones no son un episodio, sino una secuencia que se ha convertido en parte de la vida cotidiana.
Por esta razón, cuando en febrero se produjeron precipitaciones inusuales en Córdoba y el embalse de Urrá alcanzó un nivel de aproximadamente nivel crítico de 130,5 m sobre el nivel del mardos metros por encima del nivel actual del aliviadero, mucha gente no se preguntaba qué estaba pasando, sino si sería peor que la última vez.
La inundación obligó a cientos de familias a abandonar sus hogares y buscar refugio temporal en Montería. Foto:John Montaño/EL TIEMPO
La luna creciente descendió comuna por comunasiguiendo la ruta descrita por las autoridades como parte de un monitoreo múltiple: desde Tierralta y Valencia, donde se crea la ola; pasando por Montería y Cereté, donde el nivel del río Sinú obligó a la creación de albergues y la construcción de jarillones improvisados; hasta llegar al Bajo Sinú, especialmente San Pelayo, Cotorra y Lorica, señalizados como Puntos de mayor vigilancia y evacuación.
en este territorio Miles de familias campesinas y trabajadoras volvieron a empacar sus enseres básicos: documentos, ropa, algunos utensilios de cocina y todo lo que quepa en ambos brazos. El resto quedó atrás, como suele suceder, en un nuevo intento de escapar de las corrientes del río, que por muy lejos que se escondan, siempre los encuentran.
Decisiones técnicas cuestionables
La actual situación de emergencia se basa en una larga historia de decisiones impugnadas en la Operación Urrá, que no sólo tuvo que hacer frente a un fenómeno hidrológico extremo sino también a una serie de casos de incumplimiento registrados por Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA).
Central Hidroeléctrica Urrá I Foto:anla
En 2024-2025 el tanque superó los valores máximos permitidos curva guía entre el 20% y el 30,6% de monitoreo, lo que constituye un patrón recurrente que la entidad considera que perjudica la capacidad de la presa para mitigan las inundaciones y crean vulnerabilidad río abajo. A esto se suma la reciente retención del 69% del caudal en la entrada del embalse, lo que provocó que la presa estuviera descargando agua constantemente hacia el Sinú porque No logró recuperar volumen a la espera de nuevas lluvias.
Esta discrepancia técnica –entre lo que entra y lo que Urrá logra evacuar– persiste una vez más hoy Alerta roja para comunidades ribereñasSegún las autoridades medioambientales, que han pedido la evacuación de todas las zonas de riesgo debido a la aumento reciente en descargas. Y esto es lo que trae a miles de familias de regreso al mismo lugar donde tantas veces han estado: caminando o en kayak, cruzando canales de lodo, ahorrando lo que el agua todavía les permite ahorrar.
Desplazado una, dos, tres y hasta cinco veces
El Departamento de Córdoba vive una de las peores crisis de los últimos tiempos: Diferentes juzgados oficiales parecen abarcar 24 de los 30 municipioscon informes del gobierno que cifran el número de familias afectadas en más de 43.000 e imágenes de satélite que muestran cómo se extendió el agua zonas que han sido tierra firme en las últimas semanas.
El alcalde de Montería lo confirmó Casi 5.000 personas tuvieron que permanecer en albergues en colegios e instalaciones deportivas. En localidades como Nariño en Lorica, el agua llega hasta la entrepierna y se filtra constantemente a las viviendas, lo que obliga a colocar refrigeradores, camas y muebles sobre piedras o mesas. como muchas veces en el pasado.
Si algo tienen en común estas comunidades es la repetición. Esta no es la primera vez que salen. Para muchos, es el tercero. Para otros, el cuarto. Para algunos, el quinto. Durante cada inundación, los mismos municipios aparecen resaltados en el mapa con puntos rojos: Tierralta, Valencia, Montería, Cereté, San Pelayo, Cotorra, Lorica.
Hubo inundaciones sectoriales entre 1988 y 2026 que también los desplazaron. Foto:Córdoba
De hecho, esta media luna del tamaño de un departamento en el año 2026 ha equivalente en 1988cuando el Sinú se inundó y dejó bajo el agua municipios como Montería, Cereté, San Pelayo, Cotorra y Lorica, provocando el desplazamiento masivo que vemos hoy. la verdad es esta Durante las últimas décadas, estas mismas poblaciones no han estado a salvo de la influencia del río.
Sin la destrucción de estos dos años, múltiples veces Inundaciones sectoriales afectaron zonas bajas de Monteríaespecialmente los pueblos de Cereté y los sectores ribereños de San Pelayo y Lorica durante intensas temporadas de lluvias relacionados con frentes fríos o interacciones climáticas regionales.
Si bien muchas de estas emergencias no están catalogadas como tragedias departamentales, han dejado a la población afectada Sensación constante de vida en el transporte.listo para partir cuando el agua se acerca. Esta historia intermitente de pérdidas locales explica por qué las inundaciones en 2026 serán un desastre para muchas familias. una consecuencia de un patrón de desplazamientos repetidos.
Naturalización del desastre
La principal pregunta es por qué las familias del río Sinú tuvieron que sufrir las consecuencias durante tantos años Decisiones técnicas que parecen no haber sido completamente corregidas.. Las autoridades sostuvieron que la magnitud del fenómeno fue inusual, lo que provocó que las lluvias del 7 de febrero se volvieran incontrolables. el equivalente al 1.600% del importe habitual en tan sólo dos días.
Los sitios que no están inundados están preocupados por nuevas descargas de Urrá. Foto:la cruz roja
Aparte de, responsabilidad —los defensores locales coinciden— no se puede atribuir únicamente al climaporque la vulnerabilidad no nació en este mes. Crece con cada crecida que deja vacíos en áreas actualmente inundadas, con cada distrito de Montería que queda con el agua hasta los tobillos, con derrumbes y costas abandonadas en San Pelayo y Cotorra.
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Cada evacuación es una confirmación de esto. La memoria de Sinú está dañada. Y quizás esa sea la mayor crítica que arroja esta historia, porque no es normal que en ningún territorio se naturalice la evacuación como parte de la rutina estacional, ni es normal que algunas familias lo hagan. la tercera, cuarta y hasta quinta vez cuando el agua los lleva al otro lado.
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