
Hace unas semanas apareció en redes sociales un video que muestra a una guacamaya siguiendo los pedaleos de un ciclista en una vía del Quindío. Las imágenes parecían creadas mediante inteligencia artificial o algo que recordara el realismo mágico de Gabriel García Márquez.
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A finales de diciembre del año pasado, «Lupita», una guacamaya de plumaje azul y amarillo, se hizo famosa por volar junto al ciclista del Team Movistar Diego Pescador, quien en ese momento se encontraba entrenando en las pistas de su Quindío natal. Uno de sus compañeros grabó esta escena y la compartió en las redes sociales, donde rápidamente se volvió muy popular gracias al extraordinario momento.
Lupita ya era conocida en el sector La Bella, en Calarcá. Vive en la zona desde hace varios años y, según los residentes, a menudo se le puede ver posado en personas, árboles, casas y vehículos. Es reconocible entre los ciclistas de carretera porque en ocasiones les acompaña durante los entrenamientos.
«Lupita Słynna» se hizo famosa por acompañar a ciclistas, motociclistas y deportistas. Foto:Instagram @quindiociclismo_co
Sin embargo, la fama que ganó jugó en su contra. Según un colectivo local y la Plataforma Alto, unas personas intentaron robarlo hace unos días, alegando que el animal fue «víctima de un ataque» que le provocó la pérdida de algunas de sus plumas. Sin embargo, los activistas animales del departamento dijeron que el guacamayo goza de buena salud.
A esta situación se suma la alerta de la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ), que advirtió sobre las amenazas al medio ambiente y al bienestar animal por la presencia de esta especie fuera de su hábitat natural y pidió a las personas no interactuar con ella ni alimentarla.
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La entidad explicó en un comunicado que la presencia de la guacamaya Ara ararauna en el Quindío no se corresponde con su área de distribución natural y es una situación que requiere ser analizada desde el punto de vista ambiental, ecológico y de protección de la vida silvestre.
Según los conceptos técnicos del Área Silvestre del CRQ, esta especie es propia de ecosistemas de tierras bajas cálidas, principalmente en la Amazonía, la Orinoquía colombiana y algunos sectores del Magdalena Medio y el Caribe. Su sostenibilidad depende de vastos bosques tropicales, grandes árboles nidificantes y un suministro constante de frutos y semillas.
Lupita, una guacamaya que ganó popularidad volando con ciclistas. Foto:Cortesía de la Fundación Ecohuellas
«En condiciones naturales, muestra un comportamiento cauteloso hacia los humanos, lo cual es una adaptación clave para su supervivencia. Sin embargo, cuando un individuo es criado o mantenido en cautiverio, puede desarrollar un proceso de impronta humana, por el cual pierde su miedo natural hacia los humanos y busca activamente sus interacciones. En el caso de ‘Lupita’, los análisis técnicos muestran una impronta humana distinta, una condición que aumenta su vulnerabilidad a posibles capturas, malos tratos o accidentes, y que también puede causar conflictos con la vida silvestre local, afectando a ambos. ecosistema y el ecosistema, así como el espécimen mismo», dijo CRQ.
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La autoridad ambiental ha señalado que la llegada del ave al territorio puede estar vinculada a prácticas ilegales como el tráfico de vida silvestre. La liberación o residencia de individuos fuera de su hábitat natural puede resultar en competencia con especies nativas y cambiar el equilibrio ecológico.
«Estos ejemplares requieren procesos técnicos especializados de rehabilitación encaminados a restaurar comportamientos propios de los animales silvestres y evaluar rigurosamente su potencial de retorno a un hábitat natural, asegurando tanto el bienestar del animal como la protección de los ecosistemas. Desde el CRQ reiteramos que la vida silvestre no es un animal doméstico y que la interacción, posesión o comercialización de estas especies afecta su bienestar y amenaza la biodiversidad. Alentamos a la ciudadanía a abstenerse de alimentarse, tener o interactuar con la vida silvestre y a denunciar cualquier hecho relacionado con el comercio ilegal de especies», señaló la entidad. indicado.
Michele Scarponi y la guacamaya. Foto:Redes sociales
Ante esta postura, el grupo «Ciclistas Quindío» envió una carta a la CRQ expresando su preocupación y rechazando la posibilidad de trasladar la guacamaya.
«Somos conscientes de que, producto de intervenciones previas de las autoridades, el ejemplar sufrió daños físicos y un deterioro de su estado general. No queremos permitir que se repita una situación que vulnera su integridad con el pretexto de protección. Lupita no está desamparada, tiene una comunidad que la protege, respeta su libertad y vela diariamente por su bienestar. Ha encontrado un equilibrio en este entorno que no debe ser perturbado traumáticamente», se lee en el documento.
El grupo anunció que llevaría a cabo protestas pacíficas, sentadas y movilizaciones para visibilizar el problema.
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«Exigimos que se dé prioridad a una solución que tenga en cuenta la persistencia de Lupita en libertad, bajo supervisión técnica, sin sugerir su encierro o traslado forzoso a lugares donde ya ha resultado herida. Lupita permanece en el Quindío y sigue libre. Ella ya es parte de nuestra identidad y del paisaje de deportistas, ciclistas y motociclistas que la cuidan en las carreteras. Ya se la llevaron una vez y ha regresado herida. No lo permitiremos con el pretexto de ‘rehabilitación’, encerrarla». volver a levantarse y causarle daño físico y emocional”, concluye la carta.
Laura Sepúlveda
Armenia, Quindío
Especialmente para EL TIEMPO
