Una verdadera Fantasía Real tomó cuerpo en el recorrido del Carnaval Blanco y Negro 2026 durante el Gran Desfile del Día Blanco, cuando la denominada Carroza de la Paz se consolidó como una de las expresiones más emotivas de la fiesta. Más allá del espectáculo, la obra logró combinar memoria, reconciliación y creación colectiva en un mensaje que trascendió lo festivo para desafiar al territorio y al país.
La carroza, que llevaba a la reina del Carnaval, Laura Sofía Yépez, y a Pericles Carnaval, se erigió como símbolo del arte que repara y de la paz que se reconstruye desde la perspectiva humana. En el corazón de la celebración más importante de los Pastusos, esta propuesta se convirtió en un mensaje vivo que recordó que la creatividad también puede ser un acto de sanación y encuentro.
Imaginación
Inspirándose en un universo mágico, ‘Fantasía Real’ propuso un viaje donde la imaginación se convierte en camino y el arte en puente entre recuerdos diversos, heridas compartidas y nuevas posibilidades de reconciliación. Así lo explicó Andrés Felipe Riascos, pintor de la carroza, quien destacó el valor del proceso colectivo: «Lo más valioso fue integrar a personas con brechas profundas. Aquí se bajaron barreras ideológicas para construir una sola voz a través del arte».
Sin embargo, el Carro de la Paz fue mucho más que una propuesta estética. Fue el resultado de un proceso humano sostenido desde 2024, en el que víctimas del conflicto armado, firmantes del Acuerdo de Paz, miembros de la Fuerza Pública y comparecientes ante la Jurisdicción Especial para la Paz se reunieron para dialogar, sanar y crear juntos.
Experiencia
Para Carmenza Santacruz, firmante del Acuerdo de Paz, la experiencia tuvo un profundo carácter reparador. “Cada pincelada fue un acto de sanación, una oportunidad para contarnos nuestras historias y comenzar a reparar”, afirmó, resaltando el valor simbólico del trabajo colectivo desarrollado en torno a la carroza.
Desde la voz de las víctimas del conflicto armado, el proceso fue asumido como un paso valiente hacia la verdad y la no repetición. Rocío Granja Moncayo, representante de este sector, señaló que «la paz no es imposible, se logra cuando hay una voluntad real de transformar la sociedad. Pintar juntos fue una manera de sanar y convertir el dolor en resiliencia».
En la misma línea, comparecientes de la Fuerza Pública ante la JEP destacaron el ejercicio como una experiencia de reconocimiento mutuo. Juan Carlos Castañeda expresó que, a través del arte y la cultura, se evidenció que la paz es posible, considerando que “el arte silencia el ruido del conflicto y permite sanar las heridas”.
El nombre ‘Fantasía Real’ nace precisamente de ese diálogo entre lo simbólico y lo concreto: un carnaval que invita a imaginar futuros posibles, pero que también reconoce la realidad del territorio y la urgencia de sanar colectivamente. Cerca de 90 personas bailaron alrededor de esta obra, levantando un mensaje que resonó más allá de las montañas de Nariño: es posible encontrarnos, reconciliarnos y renacer juntos.
