La emisión del Decreto 1474 marcó un punto de inflexión crítico para la industria de bebidas alcohólicas en Colombia.
Al amparo de la emergencia económica declarada por el Gobierno Nacional, A partir del 1 de enero de 2026, las perspectivas para el sector del alcohol serán sombrías.
Esta medida, destinada a aliviar el déficit presupuestario del país, ha provocado una respuesta inmediata y unánime en forma de rechazo por parte de los principales actores industriales y comerciales que han advertido de consecuencias devastadoras, que van desde asfixia financiera de las regiones, pérdidas masivas de empleo y una grave amenaza para la salud pública.
Decreto sobre el estado de emergencia en Petro Foto:Conductividad
La Fábrica de Alcoholes y Licores de Antioquia (FLA) fue una de las primeras voces en expresar profunda preocupación por lo que ven como una carga tributaria insostenible.
Según Esteban Ramos, gerente de la entidad, lLas nuevas regulaciones constituyen una carga fiscal que puede alcanzar hasta el 90% del valor del producto, lo que pone en duda la rentabilidad de la industria del alcohol.
El cambio más drástico se puede ver en la tasa del IVA, que aumentará del 5% al 19%, sumando a esto un aumento desproporcionado de los componentes del impuesto al consumo.
Productos FLA Foto:FLA
Desde la perspectiva de la FLA, esta acción afecta no sólo la rentabilidad de las empresas productoras, sino que más bien ataca directamente al corazón de las finanzas regionales.
Ramos enfatizó fuertemente que el Gobierno nacional, a través de este decreto, se apropia de recursos que, según la Constitución, deben destinarse a sectores claves como la salud y la educación en los territorios.
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Centralizar estos recursos para cubrir gastos del presupuesto general del estado causa un daño directo a las inversiones sociales de los departamentos, lo que amenaza la estabilidad económica de las regiones que históricamente han dependido de los ingresos del alcohol.
Los cálculos de fábrica muestran esto. Una botella de Aguardiente Antioqueño de 750 ml, que antes estaba gravada en aproximadamente $17.500, ahora costará un total de $33.000 en impuestos, lo que representa un aumento en el precio final que debe tomar el consumidor en casi un 50%.
En términos de precios públicos, el impacto es medible y significativo, tal como lo prevé el Decreto 1474. Botella Un brandy de 750 ml, que actualmente cuesta 50.000 dólares, aumentará a aproximadamente 63.000 dólares.
El impacto es aún más pronunciado para productos como el ron, que aumentará su precio de aproximadamente $55.800 a $70.470, cifra que ya incluye el aumento del IVA y del impuesto de 35 pruebas. El whisky no se queda atrás en términos de aumento de precios, ya que su valor comercial, que suele rondar los 63.980 dólares, podría alcanzar los 80.313 dólares una vez que se apliquen los nuevos impuestos.
Productos FLA Foto:FLA
Lo que dice Asobares
Por otro lado, la Asociación de Bares y Restaurantes de Colombia (ASOBARES) se sumó al rechazo a estas medidas, calificándolas de un duro golpe al comercio formal y a la estabilidad de la economía nocturna.
El sindicato advierte que el sector del entretenimiento, que incluye bares, discotecas y gastrobares, aún se está recuperando de los efectos de la pandemia, la inflación y el aumento de los costes laborales.
En el caso de Asobares, añadir una nueva carga fiscal al alcohol, que es su principal componente de ventas, Se trata de una decisión regresiva y desconectada de la realidad económica a la que se enfrentan miles de pequeñas y medianas empresas. en todo el país.
Turistas en Provenza Foto:AFP
Las consecuencias sociales de esta decisión son otra de las grandes alarmas levantadas por el sindicato. La economía nocturna en Colombia genera aproximadamente 1.680.000 empleos, gran parte de los cuales se encuentran en poblaciones vulnerables: el 28% son jóvenes y el 54% son mujeres.
La tributación excesiva de este sector amenaza la estabilidad de estos empleos y amenaza la viabilidad de las empresas familiares que operan con márgenes de beneficio cada vez más reducidos. Asobares destaca que el sector no puede seguir siendo visto únicamente como una «fuente inagotable de recursos fiscales» sin tener en cuenta el impacto en la formalidad y competitividad del país.
Más allá de las cifras y las finanzas, existen riesgos ocultos para la salud pública que tanto la FLA como Asobares han destacado.
Seguridad en Medellín Foto:policía metropolitana
Los aumentos excesivos en el precio del alcohol legal no suelen traducirse en una mayor recaudación de impuestos de manera lineal, pero en el pasado han fomentado el consumo de alcohol adulterado y el fortalecimiento de las redes de contrabando.. El mercado ilegal se está convirtiendo en una alternativa peligrosa debido a la falta de acceso de los consumidores a productos formales, lo que no sólo agota las finanzas territoriales sino que también amenaza la vida de los ciudadanos.
En resumen, la industria del alcohol en Colombia enfrenta uno de los mayores desafíos de su historia. Mientras el Gobierno Nacional defiende esta medida como una necesidad para estabilizar las finanzas del país, fabricantes y comerciantes llaman urgentemente a una reconsideración y un diálogo técnico.
La preocupación es clara: las políticas fiscales que estrangulan al sector manufacturero podrían terminar destruyendo empleos y promoviendo la ilegalidad, dejando a las regiones sin los recursos necesarios para implementar sus programas sociales básicos.
