Escándalo en Rumanía por el sacrificio de 15.000 perros: condenan la crueldad y la corrupción – Primer plano
Un gran escándalo está sacudiendo a Rumania después de que se revelara que el sacrificio de alrededor de 15.000 perros callejeros en una perrera privada ha provocado indignación tanto a nivel nacional como internacional.
El caso salió a la luz tras la difusión de impactantes imágenes en las redes sociales, grabadas en un centro de Suraia, donde se evidencian actos de extrema crueldad hacia los animales. En los videos, los perros parecen ser maltratados, torturados y abandonados hasta la muerte, lo que provocó una fuerte reacción de la opinión pública.
Las autoridades rumanas iniciaron una investigación y ordenaron el cierre de la perrera implicada, al tiempo que aumentaron la presión pública para castigar a los responsables. Una petición ya supera las 200.000 firmas exigiendo el fin de estas prácticas.
Según los informes, el centro tenía contratos con más de cien municipios para recoger perros callejeros, pero sacrificó hasta el 80% de los animales en poco tiempo, a pesar de que la ley restringía estas acciones. Este hecho ha dejado al descubierto un sistema cuestionable que, según los activistas, incentiva económicamente la captura y eliminación de animales.
El problema de los perros callejeros en Rumania se remonta a la era comunista, cuando miles de mascotas fueron abandonadas después de que las familias se mudaran, creando una población de perros descontrolada que persiste hasta el día de hoy.
Además, un informe parlamentario reveló que en los últimos 25 años se han sacrificado casi 1,5 millones de perros, con un gasto público de más de mil millones de euros, lo que suscita sospechas de irregularidades y corrupción en la gestión de estos recursos.
Organizaciones protectoras de animales aseguran que este caso no es aislado, sino que forma parte de un modelo fallido que prioriza la eutanasia por encima de soluciones como la esterilización y la adopción. Por ello, piden urgentemente reformas que permitan un trato más humano y sostenible para controlar la población de animales callejeros.
Este escándalo ha reavivado el debate en el país europeo sobre la necesidad de cambiar las políticas públicas y poner fin a prácticas que han sido calificadas de inhumanas.