El Distrito compraría terrenos a la Nación cuyos títulos fueron hoy señalados por la Fiscalía como fraudulentos – Primer plano

El reciente fracaso en el proceso de recuperación de las tierras asociadas a Aviación Civil en Cartagena conocido por TIEMPO Descubrió un complicado hilo jurídico que hoy hace tambalear los cimientos del patrimonio público en la ciudad. La decisión emitida el 6 de marzo comenzó a revelar lo que los expertos llaman la verdad «La caja de Pandora» irregularidades en el registro, decisiones contradictorias y posibles actos de corrupción.

Un elemento inesperado aparece en el meollo del asunto: El condado de Cartagena puede parecer víctima de una red fraudulentadespués de adquirir bienes inmuebles cuyos registros registrales fueron posteriormente impugnados en un proceso penal.

El expediente que examina la validez de los títulos de propiedad asociados al aeropuerto contiene un hallazgo significativo: Se descubrieron 408 páginas del registro de propiedades e hipotecas falsas, lo que pone en duda muchas propiedades, incluida una parte con una superficie aproximada de 30.000 metros cuadrados.

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Propiedad estratégica sospechosa

Esta zona no es un activo urbano cualquiera. esta construido en el Estabilizador de mareas del estuario, obra realizada en 1999 considerado crucial para la regulación hidráulica y la protección ambiental de Cartagena. Sin embargo, la investigación muestra esto La comuna compró esta propiedad en 1998. durante la entonces administración Alcalde Nicolás Curi, mediante negociaciones con la empresa privada Ivón Restrepo y Cía. S. en C.

Según los documentos examinados, el pago se realizó mediante el siguiente mecanismo: a cambio de impuestos por valor de 2.452 millones de pesos, descúbrelo hoy puede equivaler a casi 10.000 millones. Lo que en su momento parecía un acto administrativo ordinario está ahora bajo escrutinio por un hecho decisivo: el título que justifica esta incautación sería declarado fraudulento en un proceso penal.

El descubrimiento no fue advertido inicialmente por la Fiscalía durante el juicio. Como es sabido, fue resultado de un análisis detallado de la tradición de títulos realizado por Abogado de tierras Eduardo de Río.

Su opinión demuestra que la propiedad adquirida por Sp La comuna estaría entre los inmuebles afectados por irregularidades en sus registros, lo que pone en duda la validez jurídica de una transacción realizada hace más de dos décadas.

Para De Río, este tema es el más importante fallas estructurales en los procesos de verificación de títulos y controles institucionales, lo que permitiría la circulación de documentos supuestamente falsos en transacciones de alto valor. El experto advierte que si estos hechos se confirman, Esto sentaría un precedente grave desde el punto de vista de la seguridad jurídica, especialmente cuando se trata de bienes públicos.

Decisiones contradictorias en el mismo año

La Bocana se construyó en una propiedad cuyos títulos hoy están siendo impugnados en los tribunales. Foto:Funcicar

Uno de los elementos más llamativos del caso es la aparente contradicción en las decisiones tomadas por la oficina del condado en 1998. El mismo año en que se concretó la compra de la propiedad, La Fiscalía ordenaría la devolución de estas tierras a la Nación, dado que formaban parte del activo asociado a un aeropuerto controlado por la Aeronáutica Civil.

Este doble movimiento reconocer el carácter público del suelo y al mismo tiempo Obtenerlo de un particular plantea dudas sobre la legalidad y coherencia de las actividades administrativas en ese momento. La situación empeora si se considera que Años después, las autoridades volvieron a intervenir sobre estas propiedades frente a nuevas profesiones.

En 2003, una decisión administrativa volvió a ordenar el desalojo del terreno, esta vez gestionado por el entonces Alcalde Carlos Díaz Redondo. Sin embargo, esta medida no se ha implementado de manera efectiva. En caso de incumplimiento, El juzgado de Cartagena fijó un plazo de 48 horas para la ejecución de la orden.

A pesar de la presión judicial, El desalojo no se produjo en los plazos establecidos, lo que muestra falencias en la implementación de decisiones administrativas y judiciales y posibles vacíos en los mecanismos de control. Estos antecedentes apoyan la hipótesis de que El caso no se limita a un error específico, más bien, puede estar vinculado a una cadena de negligencia y malas decisiones tomadas a lo largo del tiempo.

Consecuencias legales y patrimoniales.

El área fue adquirida por el condado en 1998 mediante un intercambio de impuestos. Foto:Agencia de Protección Ambiental

A la luz de las pruebas reunidas, el panorama es incierto. Los títulos que prueben la propiedad del Distrito sobre el terreno en el que se encuentra Bocana no serían válidos. lo que abre un escenario jurídico complejo. De confirmarse esta situación, el caso puede derivar en reclamaciones patrimoniales, procesos de nulidad y posible responsabilidad penal, tanto por parte de las personas que participaron en la transacción como de quienes permitieron que se registraran estos registros.

Además, existe un riesgo mayor: el impacto en la estabilidad de las obras públicas realizadas en terrenos cuya propiedad es objeto de disputa. El caso sigue en curso y promete revelar nuevos aspectos en las próximas semanas. Por ahora, está surgiendo un marco que vincula las irregularidades del registro, las decisiones administrativas contradictorias y posibles fallas institucionales.

La participación de expertos como Eduardo de Río resultó clave para abrir nuevas líneas de análisis que no habían sido plenamente exploradas en este proceso. Además de los deberes individuales, El caso Bocana suscita un debate fundamental: la fragilidad de los sistemas de control de la propiedad pública y el riesgo asociado a los activos estatales.

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