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Así piensa, organiza y mantiene, según el director, el evento más grande del Caribe colombiano – Primer plano

Así piensa, organiza y mantiene, según el director, el evento más grande del Caribe colombiano

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  • Publicadofebrero 7, 2026

Pensar el Carnaval de Barranquilla desde fuera no es pensar en un escenario ni en un desfile concreto. Es pensar en toda la ciudad en movimiento. En el flujo de personas, en tiempos que no siempre coinciden, en decisiones invisibles y en miles de personas que se preocupan por que el partido funcione y brille.

Antes de ser director, Juancho fue agricultor, funcionario público y presidente del directorio.

Foto:Cortesía

Juan Jaramillo -o Juancho, como le llaman desde hace tiempo- habla del carnaval desde este lugar. No desde la épica o la nostalgia, sino desde arquitectura de fiesta invisible que organiza, conecta y sostiene lo que sucede antes, durante y después de los cuatro grandes días.

El punto de partida es claro: el carnaval ya no es la celebración que debía ser una industria creativa y cultural que abarca todos los niveles de la ciudad. Por tanto, en su opinión, ya no basta con medirlo por los aplausos o la participación. Debe entenderse como un sistema vivo, complejo y profundamente humano.

La fiesta vista desde dentro

Juancho no llega a esta visión a partir de la teoría. Jaramillo habló con EL TIEMPO y nos contó cómo hacerlo experiencia acumulada Como productor, funcionario del gobierno, el presidente de la junta le permitió convertirse hoy en director.

Uno de los puntos más sensibles de su visión es el orden, sin embargo no lo considera una traición a la tradición, sino una protección de la misma.

Foto:Cortesía

Bailando por la Vía 40, sintiendo el calor, la sed, los retrasos y las decisiones policiales que te obligan a bajar del colectivo a siete cuadras de tu punto de llegada. Estos detalles, dice, definen Cómo el carnaval lo viven quienes lo hacen posible.

Por eso insiste en algo que recorre toda su gestión: el Carnaval no lo entiende sólo el espectador. Existe una diferencia fundamental entre ver un evento y organizarlo. Admite que durante años todo el esfuerzo se centró en lo primero: en la presentación, en la imagen, en la proyección.

“A veces estamos muy preocupados por el espectador y olvidamos quién lo hace posible“La pregunta que empezó a hacerse el equipo era incómoda pero necesaria: ¿qué pasa con los que están incluidos en el sistema carnavalesco?

Escuche antes de tomar una decisión

Tras la conclusión del Carnaval 2025, la organización inició ejercicios de escucha con hacedores, bailarines, directores de bandas y artesanos. No para juzgar la estética del desfile, sino para entender lo que faltaba, lo que era importante, lo que no funcionaba por parte de los bailarinescosen, visten y hacen ejercicio durante meses.

Juan Jaramillo Buitrago asumió la dirección de Carnaval SAS el 11 de enero de 2025.

Foto:Cortesía

Desde entonces, ha habido un cambio conceptual: invertir en quienes organizan el eventono sólo en lo que muestra. Esto significa decisiones menos visibles pero estructurales. Comprenda, por ejemplo, que el dinero que recibe el grupo no es sólo un apoyo simbólico, sino un recurso que a menudo se utiliza íntegramente para mejorar tu guardarropaincluso si el creador viene a pie porque no tuvo tiempo para tomar el autobús.

Este enfoque también redefinió las relaciones con aliados privados. Para Juancho, No se trata de sumar patrocinadores, sino aliados patrimoniales: marcas que entienden el valor simbólico del carnaval y lo adoptan como algo que defender, no sólo exhibir.

El carnaval como cadena productiva

Hoy, el Carnaval de Barranquilla es un reconocimiento a que más de 35.000 personas trabajan directamente para hacer posible la festividad. Cuando Juancho habla de ello, Lo hace como quien describe una cadena económica extendida quién piensa en un zapatero, una costurera, un artesano que confecciona tocados, un maquillador, un vendedor ambulante, etc.

Desde esta perspectiva, el Carnaval se convierte en la industria cultural más grande del país, capaz de generar cientos de miles de empleos directos e indirectos y generar beneficios económicos Esto afecta a todos los sectores, desde el informal hasta el turismo de alto nivel.

Los números lo confirman. En 2025, el partido generó $880 mil millones de pesos, creó casi 198.000 empleos directos e indirectos y generó aproximadamente el 2,5% del PIB de Barranquilla en el primer trimestre. Juancho está convencido de que no se trata de una industria concentrada, sino dispersa.

Dice que la distribución es una de sus mayores ventajas. El carnaval no pertenece a un escenario y a un públicopero se multiplica en más de 1.000 eventos desde el precarnaval hasta el carnaval, muchos de ellos gratuitos y destinados al disfrute familiar y comunitario.

El orden no destruye la tradición.

Uno de los puntos más sensibles de su visión es el orden. Juancho sabe que habla de exigencias técnicas —ambulancias, pólizas, baños, cierres de carreteras— suele generar resistencia. Pero su posición es clara: ordenar no es una traición a la tradición, sino su protección.

Para él, la experiencia del público –desde la entrada hasta la salida– define cómo se recuerda un evento.

Foto:Carlos Capella. TIEMPO

«El Carnaval de hoy no puede funcionar según las reglas de hace 20, 30 años, no por capricho institucional, sino porque el contexto ha cambiado«Más gente, más riesgo, más responsabilidad. Un incidente sin condiciones mínimas de atención puede convertirse en una emergencia que no se puede gestionar.

Para él, la calidad es también una forma de cuidar. La experiencia de la audiencia –desde la entrada hasta la salida– determina cómo se recordará el evento. Y las malas experiencias, aunque no ocurran durante un evento oficial, se atribuyen al carnaval en su conjunto. «Si ocurre en carnaval, la gente señala que es de este lado, aunque no logramos hacerlo (…) a veces ni siquiera es nuestra competencia.– dice entre risas.

Según él, este enfoque explica decisiones que fueron criticadas en su momento, como ajustes de horarios o cambios logísticos. Juancho insiste en que ninguno de ellos se acomete pensando en la conveniencia de la dirección., pero en la experiencia de quienes participan. El carnaval no se puede vivir en un ambiente de ansiedad acumulada, una cola mal hecha, un baño inexistente o una silla que no aparece: todo se puede sumar o restar.

Por eso habla de eso. El Carnaval como experiencia, no sólo como espectáculo. Por ello sostiene que la experiencia debe ser satisfactoria, segura y consistente, especialmente si el partido aspira a dialogar con una audiencia internacional.

De hecho, cuando le consultamos sobre la internacionalización, no la presenta como una amenaza, sino como una consecuencia natural. «El carnaval se realiza en Barranquilla, pero hace tiempo que es del mundo»estados. La estrategia incluye alianzas, intercambios con otros carnavales, presencia en ferias de turismo y la narrativa de que Barranquilla ofrece no sólo cuatro días de celebración, sino una experiencia cultural de 365 días.

“Esta proyección requiere estándares diferentes. Requiere que toda la ciudad sea la anfitriona. Y esto significa educación cultural, logística, señalización, servicios.«, describe detalladamente Jaramillo. En su visión del carnaval, escalar el evento no se trata de expandirlo sin control, sino de asegurar su sostenibilidad en el tiempo.

La alegría de otro lugar.

¿La dirección está disfrutando del carnaval? Sí, pero de otra manera. No es el placer despreocupado del intérprete que se somete y baila, sino más bien un placer atento, casi alerta. La satisfacción llega cuando el sistema funciona, cuando los grupos se van, cuando la experiencia se sostiene y nadie se queda atrás.

Juancho dice en tono de broma que como espectador nunca ha visto la Batalla de las Flores. Siempre estuvo ahí.

Foto:Carnaval de Sudáfrica

Para este hombre el carnaval dejó de vivirse como una suma de momentos, sino que pasó a entenderse como una serie de decisiones. Sigue en la calle, caminando por la Via 40, pero nunca colgó. Ahora le gusta trabajar y dice que trabaja incluso cuando cree que lo disfruta.

Lo emprende sin épicas: ese es su trabajo. No desde el protocolo ni desde la distancia, sino desde la escucha y la cercanía a quienes hacen posible el evento. Durante el carnaval que nunca termina, tu papel no es brillar, sino asegurarte de que todo permanezca sin cambios. Deja que la fiesta suceda. Déjalo funcionar. Que lo aguante.

Camilo Álvarez Peñaloza, periodista de EL TIEMPO Barranquilla

@camiloa.ap_20

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